La igualdad de oportunidades de mujeres y hombres es un derecho reconocido en nuestra Constitución. Se ha regulado específicamente a través de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género y la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres.
Trabajar a favor de la igualdad significa dar el paso de lo formal a lo real y efectivo. Para ello se requiere, además de la decidida voluntad política, contar con datos, realizar un análisis de la realidad desde la perspectiva de género, impulsar investigaciones que contemplen a las mujeres y a los hombres con sus necesidades específicas, formar al personal en esta materia y sensibilizar a la sociedad en su conjunto. No es una mera cuestión de opinión, sino también de conocimiento.